Claudia Sheinbaum Pardo se notaba tranquila el miércoles pasado en el Palacio de Minería. La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México fue arropada por los principales cuadros de Morena en su “ejercicio de rendición de cuentas” de la mitad de su mandato. El acto complementó una semana en la que su aprobación regresó a los niveles previos a la tragedia de la Línea 12. Y no sólo eso, también se ha consolidado como una de las favoritas para suceder al presidente Andrés Manuel López Obrador.
“El triunfo en las urnas de 2018 no fue un simple cambio de administración. Somos parte de un movimiento que se tejió por décadas. Por años, por fraudes, compra de votos o espejismo de un cambio que no llegó, se impuso el modelo económico neoliberal”, dijo la mandataria, una de las fundadoras de Morena, partido al que busca abanderar en la grande.
La mandataria capitalina, vestida con una blusa color guinda, habló menos de una hora en un acto al que acudieron además de los representantes de los poderes de la Ciudad de México, secretarias de Estado, legisladores federales y empresarios. Sheinbaum elogió en varias ocasiones al Presidente y se ubicó a sí misma como una de las herederas de la llamada “Cuarta Transformación”.
“Lo que ocurre en México, bajo el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, es una ruptura pacífica con el viejo régimen. Es posible un cambio sustentado en la economía moral, la austeridad republicana, un modelo de pensamiento fundado en la honradez”, agregó.
Y es que Sheinbaum tenía motivos para mostrarse exultante. En las primeras encuestas rumbo a la sucesión presidencial de 2024, se ha consolidado como la puntera no sólo de Morena sino de todos los aspirantes. El Financiero, por ejemplo, la ubicó con hasta el 50 por ciento de las preferencias rumbo a 2024, cuatro puntos porcentuales por encima de —por ahora— su principal rival, el Canciller Marcelo Ebrard Casaubón (46 por ciento).
Antes, el diario Reforma ya le había dado el 30 por ciento de apoyos, un punto porcentual por debajo de Ebrard Casaubón pero con un margen de error del 4.5 por ciento. Además, por primera vez en muchos meses, Sheinbaum se ubicó con una alta aprobación de sus gobernados en la Ciudad de México.
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