«Hace unos días circularon en redes sociales denuncias (y un video) de una caravana criminal, conformada por siete u ocho camionetas repletas de hombres armados, que circulaba por el sur del Estado de México (para mayor exactitud, por los municipios de Villa Guerrero y Coatepec Harinas). Es la misma zona donde, en marzo del año pasado, 13 policías estatales y agentes ministeriales fueron asesinados en una emboscada. Es también la misma zona que, además del sur del Edomex, abarca el norte de Guerrero, donde es bien sabido que se ha asentado un grupo surgido a partir de La Familia Michoacana, que en ocasiones se hace llamar La Nueva Empresa. Esta Familia Michoacana o Nueva Empresa es una mafia local, como hay decenas en el país, que no se conforma con operar algunas actividades delictivas, sino que busca construir un gobierno paralelo que le permita cobrar cuota e imponer condiciones a todos en su zona de operación, empezando por los ayuntamientos.
Aunque las mafias de este tipo han surgido en contextos muy distintos, la norma es que prosperen en el medio rural –o al menos fuera de las principales zonas metropolitanas–. En las grandes ciudades, sus actividades terminan por ser demasiado notorias, las autoridades tienen más recursos, y tarde o temprano son desarticuladas (como está ocurriendo de modo gradual en la Ciudad de México, con organizaciones como la Unión Tepito y el Cártel de Tláhuac)»: Eduardo Guerrero.




