Pluma invitada… La renuncia de Ruth

Por: Paulina Monreal Castillo

Antes de iniciar, quiero dejar de manifiesto que desearía que más mujeres ocuparan los espacios de toma de decisiones, sobre todo, en gobiernos que han dado mucho que desear desde que llegaron al poder. 

No tengo absolutamente nada en contra de la ahora ex fiscal Ruth Medina Aleman, al contrario, me parece una mujer que por méritos propios, logró ocupar el espacio más alto de procuración de justicia en nuestro estado, pero evidentemente, la Fiscalía General de Justicia es rehén de intereses oscuros, su autonomía solo es letra muerta. Vivimos en una política muy simple, hay quienes mandan y hay quienes obedecen. Ruth Medina Alemán, es un ejemplo de ello.

El de Ivanna, es un hecho acontecido en Durango que nos llena de rabia e indignación, no solo para nosotras como activistas de los derechos y libertades de otras mujeres, si no de la sociedad en general. El acoso sexual y la violación son delitos que deben perseguirse y sancionarse con todo el peso de la ley, sin distingo alguno. 

Los adolescentes y jóvenes carentes de conciencia y valores, han adquirido o aprendido conductas que afectan o destruyen otra vidas, precisamente porque sus acciones están solapadas o huérfanas de sanciones y consecuencias. Los muchachos que presuntamente  violaron a Ivanna, son “juniors” que se sentían protegidos por su papá diputado o su papá gobierno.

Hoy, queremos decirle al patriarcado que sus días de privilegios están contados, la ciudadanía ya despertó y estamos dispuestos a señalar actos de omisión o corrupción para conseguir la justicia.

El caso de Ivanna, el de Lucero, el de Frida y otros más, son hechos que nos provocan indignación y frustración, que llenan de fuerza los gritos de exigencia para el libre acceso a la justicia de las mujeres víctimas de la violencia.

Ruth Medina Alemán es madre de familia. Debería entender la gravedad de un asunto tan delicado como las agresiones sexuales, y más, si estas son ejercidas en contra de mujeres menores de edad, aunado al estado de indefensión que prevalecía sobre ellas a causa del alcohol o estupefacientes.

En el caso concreto de la extitular de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Durango, su renuncia corresponde a causas de índole político, no de aptitudes. Me inclino más por una obediencia a los más altos niveles de poder, con el objeto de provocar que el caso de Ivanna fuese minimizado u olvidado, ya que uno de los sujetos involucrados, es nada más y nada menos, que el hijo de la segunda persona más importante del partido político que gobierna en nuestra entidad.

La renuncia de Ruth es una forma de protección, no solo para ella, si no para quienes le ordenaron ser omisa en el caso de Ivanna. Definitivamente, si los culpables libran las consecuencias de sus actos y delitos, dejarán una huella imborrable de impunidad y tráfico de influencias que será recordado por todas y todos las próximas elecciones y en las próximas generaciones.

Ruth Medina ya está en su casa, pero se lleva con ella, la insatisfacción del deber no cumplido.

La llegada del nuevo fiscal estará siendo observado y auditado; las investigaciones deben continuar, las sanciones deben llegar. El delito sexual se paga con cárcel. Descansar no es opción para quienes exigimos un alto a la violencia contra las mujeres. 

Y como lo he dicho en columnas anteriores, el patriarcado está cercenando nuestros derechos, es momento de enfrentarlo en todos los frentes posibles. 

Cómo ven, los que gobiernan el estado, nos dejan nuevamente, muchas cuentas pendientes. 

@PaulinaMonreal_