«Hay mucho en juego con la reforma eléctrica. La duda es cómo se resolverá ese nudo, pero también dónde se resolverá: en el Congreso, en la Corte, en los más altos niveles del T-MEC o en los laberintos burocráticos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE). Es un mercado que al cierre de 2021 valía 410,000 millones de pesos anuales y crece a una tasa de 3% por año, siempre por encima del PIB. Estamos hablando de un insumo que es clave para la competitividad de México y amenaza con convertirse en la manzana de la discordia con Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.
En el campo de la narrativa y los símbolos, estamos frente a una pieza clave en el relato de López Obrador: en juego está el rescate de la CFE y la soberanía, dice el presidente. AMLO entiende de narrativa, pero desprecia los números. Quizá por eso no ha tomado en serio las voces que advierten que la propuesta de cambios en el sector eléctrico implica un riesgo de litigios internacionales que, en el peor escenario, podrían obligar al Gobierno mexicano a pagar indemnizaciones por 800,000 millones de pesos, ¿por qué tanto dinero? Un cambio radical de las reglas del juego equivale a una expropiación de las empresas que invirtieron en otras condiciones. Hay 20,000 millones de dólares invertidos por extranjeros en el sector eléctrico»: Luis M. González.




