CTM, entre el nuevo modelo laboral y 86 años de inercias

Apenas destapado, José Antonio Meade fue a cumplir una parte del antiguo ritual y visitó la sede de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), organización que en otros tiempos se encargaba de bendecir al ungido.

Y ahí, frente al primer no priísta candidato del PRI a la Presidencia, el secretario general, Carlos Aceves del Olmo, resumió, desde la silla de ruedas que usa con frecuencia desde entonces, el declive del otrora poderoso sector obrero: Antes se decía destapador, ahora sólo estamos dando una vuelta a la tapita.

Ese día de noviembre de 2017, los cetemistas y el candidato sudaron la gota gorda en una sala pequeña, a unos pasos del vestíbulo donde mira pasar el tiempo la estatua de Joaquín Gamboa Pascoe, el líder que tenía 15 millones de dólares en un paraíso fiscal en los años en que el candidato era secretario de Hacienda.

Meade obtuvo el tercer lugar en los comicios de 2018 y (casi) se retiró de la vida pública. El hombre de la silla de ruedas sigue ahí y el pasado 15 de junio salió al rescate del presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, quien enfrenta el doble fuego del gobierno federal y sus amigos de la alianza opositora.

El nombre del líder cetemista fue el primero en un desplegado con fuerte olor a naftalina: No es la primera vez que el gobierno intenta desestabilizar al PRI, incluso en el pasado utilizaron mercenarios que ya fueron expulsados de nuestras filas.

El tono del desplegado contrasta con el trato que la CTM ha dispensado al presidente Andrés Manuel López Obrador, no muy distante del que brindó a los mandatarios de Acción Nacional (no es alarde, pero la CTM fue la primera que reconoció plenamente el triunfo del presidente Felipe Calderón, dijo Gamboa Pascoe en 2006).

La Jornada