Un derrumbe por inundación, en la comunidad de Agujita, tiene atrapados a 10 trabajadores en un pocito carbonero propiedad del político y empresario, Régulo Zapata Jaime, a quien la Comisión Federal de Electricidad (CFE) acaba de otorgarle un contrato por 55 millones de pesos para abastecer de mineral a la carboeléctrica “Carbón II”, localizada en Nava, Coahuila.
Las cifras han sido contradictorias. Originalmente, se informó que eran nueve trabajadores, luego la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), dio a conocer que eran ocho y, conforme a los testimonios de sobrevivientes que se encuentran internados en la Hospital General de Zona No. 24 del IMSS, en Nueva Rosita, serían hasta 12 trabajadores que no lograron salir a tiempo del socavón.
Hasta el momento, cuatro trabajadores consiguieron salir del accidente y se encuentran atendidos en el mencionado nosocomio. Los trabajadores fueron identificados como Raymundo Tijerina Amaya, de 52 años; Fidencio Sillas Álvarez, de 33 años; Héctor Javier Díaz Esquivel, de 46 años, y Fernando Pompa Orta, de 36 años.
Los hechos ocurrieron la tarde de este miércoles, en un sector conocido como “Las Milpas” y, de acuerdo con los primeros reportes, los trabajadores se encontraban laborando a 65 metros de profundidad en una estructura insegura y sin verificar por la STPS.
La organización Familia de Pasta de Conchos dio a conocer que el predio donde ocurrió el siniestro tiene tres pocitos carboneros cuyas condiciones, de por sí inseguras, se agravaron, pues los propietarios no realizaron trabajos de barrenación para medir presencia de gas ni cuerpos de agua próximos a las paredes del filón.
Los reportes preliminares establecen que la inundación se ubica a 30 metros de profundidad, esto es casi la mitad del pozo de acceso llamado bocamina.
“El siniestro da cuenta de condiciones estructurales que ocasionaron hechos como los de Pasta de Conchos en 2006 y que no se han revertido”, expuso la Familia Pasta de Conchos en un comunicado en el que conminó a las autoridades a implementar medidas urgentes para proteger la vida e integridad de los trabajadores de la región.
Según un comunicado de la STPS, el centro de trabajo en cuestión operaba desde el mes de enero, sin embargo, al día de hoy no cuenta con paredes construidas, por lo que se considera “una trampa mortal y no una mina de carbón”, de acuerdo a la defensora de derechos humanos, Cristina Auerbach.
La mina consta de tres hoyos de 65 metros comunicados entre sí. El derrumbe se registró cuando el agua de un río subterráneo subió 35 metros provocando el colapso del pozo.
Las autoridades federales no han dado a conocer el nombre de la empresa propietaria, e inclusive el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), prefirió identificar a las víctimas y omitir el nombre del patrón que, sin embargo, fue ubicado como Régulo Zapata Jaime.
No obstante, el IMSS informó que cuenta con registro patronal y está al corriente del pago de sus obligaciones.
Sólo por el primer informe de Protección Civil del estado, se sabe que es empresa propiedad de Zapata Jaime, a cuyo nombre, en efecto, está registrada la concesión carbonera, según el Registro Público de Minería, consultado por la reportera.
Zapata Jaime es propietario de la empresa Infraestructura Minera Catamaco, así como de Minera Magenta y, como la mayoría de los propietarios de minas y pocitos, ha participado activamente en la vida política de la región.
Sin Embargo




