Brasil decide en dos semanas. Con Lula arriba, Bolsonaro y la derecha se radicalizan

El próximo domingo 2 de octubre los brasileños elegirán un nuevo Presidente, rol que, según todas las encuestas, se disputarán el actual Presidente y ultraconservador Jair Bolsonaro, y el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva.

La campaña viene marcada por la presencia ubicua de la violencia, simbólica y física. La preocupación es tal que Edson Fachin, uno de los miembros del Supremo Tribunal Federal (STF), suspendió temporalmente varias facilidades para comprar armas de fuego debido al “riesgo de violencia política” que vive el país.

Las restricciones fueron impuestas mediante una decisión cautelar ante peticiones de diferentes partidos políticos para que se limite el alcance de diferentes decretos del Presidente brasileño, Jair Bolsonaro, que flexibilizan el acceso a las armas en Brasil. También para frenar los actos de llamado al discurso de odio del Presidente que usó los actos institucionales del Bicentenario de la independencia de Brasil como una plataforma para su campaña, y convocó específicamente al ejército y a sus seguidores; hecho que la oposición y otros grupos sociales rechazaron como un uso indebido y partidista de los actos del 7 de Septiembre, que sólo ahonda el clima de violencia con base política.

El clima de miedo ha aumentado de tal forma en Brasil, que la organización internacional de derechos humanos Humans Right Watch (HRW) hizo un llamado a los representantes de las fuerzas políticas de Brasil pidiendo moderación.

La solicitud se dio a raíz de dos casos extremos de violencia en lo que va del año: el asesinato del seguidor del Partido de los Tabajadores (PT) y guardia municipal, Marcelo Arruda, en Foz do Iguaçu, y del trabajador rural y votante del PT, Benedito Cardoso dos Santos, en Confresa. Ambos fueron asesinados por votantes de Bolsonaro.

El llamado de HRW se basa en el temor que afecta a la mayoría de la población brasileña en el nuevo período de elecciones presidenciales: según la encuesta “Violencia y Democracia: panorama brasileño pre-elecciones de 2022”, realizada por la Red de Acción Política por la Sostenibilidad (RAPS) y el Foro Sistema Brasileño de Seguridad Pública (FBSP), y publicada por Datafolha, el 67.5 por ciento de los consultados tiene mucho miedo (49.9 por ciento) o poco miedo (17.6 por ciento) de ser víctima de agresiones físicas por sus posiciones y opiniones políticas o partidarias. Sólo el 32.5 por ciento de los preguntados no teme ser golpeado por la violencia en las elecciones.

La encuesta, además, indica que 113.4 millones de brasileños tienen miedo de sufrir agresiones físicas. Así mismo, señala que el 3.2 por ciento de los encuestados dijo que ya han sido víctimas de amenazas por razones políticas y el 0.8 por ciento de violencia.

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