¿Cómo va el Felipe Ángeles y qué hay en su interior?

El gran reto que enfrentará el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) en la recta final del actual Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador es su rentabilidad, lo que es conocido como su “punto de equilibrio”. Lo cierto es que la terminal aérea—inaugurada el 21 marzo pasado​​— ya está en operaciones, con una infraestructura única en el país.

El General Isidoro Pastor Román, director general de la empresa que administra esta terminal aérea, dijo en entrevista que para 2023 estarán habilitadas todas las vías de acceso hacia el Aeropuerto e indicó que luego de una reunión con las aerolíneas realizada en junio de este año se prometieron “determinado número de operaciones, y con ese número de operaciones nosotros pensamos alcanzar el punto de equilibrio en dos años, es decir, en el año 2024, específicamente en el mes de diciembre”.

¿Pero cómo se ve por dentro, cómo va y qué hay en su interior? Esas cuestiones fueron atendidas por Los Periodistas en un recorrido que hicieron por esta obra, una de las principales de este sexenio.

El jardín central es uno de los puntos claves del AIFA, al ser el pasillo central que divide las salas de llegadas —nacionales e internacionales— del estacionamiento. Esta es una parte que une la primera que se desarrolló, que tendrá otra nave espejo en el futuro, prevista para el 2028, es decir otra terminal área similar a esta, pero del otro lado de donde se encuentra la actual.

El jardín, que por estas fechas decembrinas luce una hilera de nochebuenas, recorre una parte de las puertas de entrada al Aeropuerto, en donde están las salas de espera, la zona de documentación, los filtros de seguridad y demás. Al mismo tiempo este espacio está ideado como un lugar en el cual los pasajeros pueden esperar su vuelo al aire libre.

En el recorrido, realizado un año después de que Los Periodistas conocieran la terminal aérea antes de ser inaugurada, se pudo apreciar las salas de espera del edificio terminal, las cuales muestran una dimensión de aeropuerto que nunca antes se había visto en México, cuya extensión es de poco más de un kilómetro.

En estas salas de última espera, en las cuales los pasajeros están dispuestos a abordar sus vuelos, pueden verse unos cilindros de más de 2 metros de altura, que sirven para mantener climatizado todo el edificio a una temperatura adecuada. Estos dispositivos que se reparten a lo largo del edificio son además sustentables ya que no consumen mayor energía y permiten que al interior de la terminal siempre haya una sensación térmica adecuada, en una zona que es conocida por sus bajas temperaturas.

Otra parada del recorrido fue en los mostradores del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, donde se pudo apreciar cómo la documentación se realizó de una manera muy rápida. Inmediatamente después se accede a las salas de espera. Ests es un área muy conflictiva, en el Aeropuerto de la CdMx en la Terminal 1 ó en la Terminal 2, al estar casi por encima de los pasillos.

Esto no sucede en el Felipe Ángeles, aquí estas áreas están separadas y tienen una zona bastante amplia para que la gente pueda revisar su maletas y se extiende a lo largo de una sala de recepción muy amplia para pasar después a los filtros de seguridad, que también son muy expeditos.

Sin Embargo