«La historia del mundo nos dice que sobrevivir es el mayor reto de los movimientos sociales emergentes, después del liderazgo fuerte que permitió su creación. Estas fuerzas nacen para responder a emergencias, conducidas por un individuo que los encausa. Pero una vez alcanzados los primeros objetivos, entre ellos el de contener la amenaza, viene un estadio clave que es mantener la unidad.
Sirve el ejemplo de la muerte de Tito en Yugoslavia, que partió los Balcanes en regiones con visiones encontradas que fueron a la guerra porque su idea de nación se desmoronó: se basaba en una sola persona y no en intereses comunes. El concepto “yugoslavo” se agotó apenas les faltó su creador. El término “balcanización” nos queda de esa experiencia demoledora y triste; muchos pagaron con su vida las ambiciones de grupo (en este caso étnico) que no razonaron el costo de imponerse sobre el interés común»: Alejandro Páez Varela.




