«En los últimos años, Pekín ha hecho grandes esfuerzos para llevar su modelo del desarrollismo modernista y la conectividad total al mundo entero, tanto por hechos contundentes como en la retórica ideacional. Estados Unidos y otros países occidentales se sienten amenazados por los hechos y también por las ideas acompañantes, mientras que en el sur global hay una acogida mayor. Los voceros del Gobierno chino han levantado la voz y a veces han logrado ofender (una costumbre que anteriormente fue privilegio de los imperios occidentales), pero estos diplomáticos con el nuevo apodo de “lobos guerreros” no son los mismos en América Latina, por ejemplo. Me propuse explorar, por consiguiente, ¿quiénes son los mensajeros y por qué se percibe el mismo mensaje de forma tan distinta?

Durante décadas, Washington contaba con la red diplomática más extensa del mundo. Esta situación les facilitaba insertarse en los debates locales y mantener su mensaje en las portadas a través del mundo. Sin embargo, durante la administración del Presidente Donald Trump, la extensión de sus misiones permanentes disminuyó, junto al espíritu ganador de sus representantes y su capacidad de influir, y no se han recuperado bajo el mandato del Presidente Joe Biden.
La dinámica de influir en los asuntos globales ha cambiado: según un estudio reciente, ahora la República Popular China lleva la delantera numéricamente al contar con 276 puestos diplomáticos a escala mundial. Además, el número de personal de cada Embajada ha aumentado, la edad promedio de los encargados ha disminuido, y la formación profesional y la transferencia de conocimientos internos se están potenciando»: Benjamin Creutzfeldt.




