Europa aún tiene gas, pero la crisis y guerra energética de Putin siguen

Europa ha logrado no ser presa de un apocalipsis energético este invierno, dicen economistas y funcionarios, gracias a un clima inusualmente cálido y a los intentos por encontrar otras fuentes de gas natural después de que Rusia suspendió la mayor parte de su suministro al continente.

En los últimos días, los proveedores de gas natural han aumentado sus existencias en una época en que generalmente disminuyen, un incremento inesperado que ha aliviado los temores de que el gas utilizado para calentar hogares, generar electricidad y alimentar fábricas se agote al final del invierno.

En consecuencia, los precios del gas a corto plazo han caído desde sus máximos históricos, descendiendo a un nivel 18 veces menor al que se encontraban antes de que Rusia cuadruplicara su concentración de soldados en la frontera de Ucrania a principios de 2022. Eso todavía es dolorosamente alto, y reduce las ganancias de las empresas y el poder adquisitivo del consumidor a través de costosas facturas de servicios públicos e inflación.

Pero los analistas dicen que se ha evitado caer en el peor escenario de escasez y racionamiento. A continuación presentamos datos clave sobre las dificultades energéticas de Europa.

El clima cálido ha permitido que las instalaciones de almacenamiento de Europa permanezcan llenas en un 83 por ciento desde el 1 de enero, con niveles que incluso han aumentado algunos días. Eso es algo extraordinario. Usualmente las reservas de gas disminuyen a partir de octubre y vuelven a ser restituidas en la primavera.

Las temperaturas récord —que han perjudicado a las empresas que dependen de los deportes invernales— se suman a la movilización para encontrar nuevos proveedores con el fin de reemplazar la mayor parte del gas ruso, del que Europa dependía antes de la guerra. Moscú suspendió la mayor parte de su suministro a los países europeos luego de que los gobiernos sancionaron al Kremlin y apoyaron a Ucrania.

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