Aunque en México unas 8.9 millones de personas dejaron de vivir en el umbral de pobreza entre 2020 y 2022, hubo un aumento en las carencias sociales, reveló este jueves el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
De acuerdo con la “Medición de Pobreza 2022”, la población vulnerable por carencias sociales pasó de 23.7 por ciento (30 millones de personas) a 29.4 por ciento (37.9 millones de personas), es decir, se registró un incremento de 5.7 por ciento de 2020 a 2022.
Mientras que de 2018 a 2022, ese sector de las y los mexicanos mostró un alza de tres por ciento, ya que hace cinco años llegó a 26.4 por ciento, equivalente a 32.7 millones de personas en esa condición.
El espacio de los derechos sociales, contemplado en la medición multidimensional de la pobreza, permite conocer cuántas y cuáles son las carencias que padecen las personas en México.
Los indicadores de carencias sociales empleados para la medición de la pobreza multidimensional, definidos en el artículo 36 de la Ley General de Desarrollo Social (LGDS), identifican los elementos esenciales del derecho.
Entre los principales resultados de las carencias sociales, se encuentra que de 2018 a 2022, el porcentaje de la población con rezago educativo mostró un cambio de 19 por ciento a 19.4 por ciento, lo que equivale a 23.5 millones de personas en 2018 y 25.1 millones en 2022.
Según el Coneval, “el rezago educativo considera la asistencia escolar y la conformación de la educación obligatoria, incluyendo los cambios normativos en materia de educación a la fecha de publicación de los lineamientos para la estimación de la pobreza vigentes”.
Entre los componentes de este indicador destaca que, en 2022, 36.7 por ciento de la población de 22 años o más, nacida a partir de 1998, no contaba con la educación media superior completa, por lo que presenta rezago educativo.
También se encontró que las personas que presentaron carencia por acceso a los servicios de salud pasaron de 16.2 por ciento a 39.1 por ciento entre 2018 y 2022, es decir, de 20.1 a 50.4 millones de personas en esta situación, respectivamente.
La medición multidimensional de la pobreza en México mostró que en 2022, el mayor porcentaje de personas con acceso a los servicios de salud reportó estar afiliado al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) (38.3 por ciento); en segundo término, declaró tener derecho a los servicios del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) (13.1 por ciento). Este último componente estaba dirigido a brindar servicios de salud a las personas sin seguridad social.
Asimismo, el porcentaje de personas con carencia por acceso a la seguridad social pasó de 53.5 por ciento a 50.2 por ciento entre 2018 y 2022, lo que se traduce en un cambio de 66.2 a 64.7 millones de personas que presentaron dicha carencia en este periodo.
“A pesar de haber mostrado una disminución entre 2018 y 2022, esta carencia continúa siendo la de mayor presencia en la población mexicana”, advirtió el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.
Dentro de los componentes de la carencia por acceso a la seguridad social, resalta como principal reto que, en 2022, 63.6 por ciento de las personas ocupadas no contó con acceso a la seguridad social por prestación laboral.
Por otro lado, 29.3 por ciento de las personas de 65 años o más no tenían un ingreso por programas para adultos mayores, igual o superior al promedio de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI) y no contaban con una pensión (jubilación) en el mismo periodo.
En otras palabras, agregó el estudio, aproximadamente 70.0 por ciento de la población de 65 años o más tenía acceso a una pensión no contributiva (ingresos por programas de adultos mayores) que le permitía adquirir la canasta alimentaria o tenían acceso a una pensión contributiva (jubilaciones y pensiones).
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