«En el largo ciclo de elecciones que se darán en América de aquí a fines de 2024 se observa la oscilación de poder que se ve también en Europa.
En Guatemala, el domingo ganó los comicios Bernardo Arévalo, un político progresista, hijo de Juan José Arévalo, presidente en los años 50, antecesor de Jacobo Árbenz, que fue destituido por un golpe militar de siniestra memoria. Bernardo, abogado, nació en Montevideo, Uruguay, por el exilio de su padre y antes de poder regresar a Guatemala, incluso estuvo un tiempo viviendo en México. Su plataforma incluye, sobre todo, la lucha contra la corrupción y la justicia social en un país donde la mayoría de la población vive en la pobreza o la pobreza extrema, pero donde también el poder del crimen organizado es cada vez mayor.
Arévalo, al que le hicieron casi todo por descarrilarlo de su candidatura, logró conservarla, sobre todo, por el apoyo del gobierno de Estados Unidos. Toda una incógnita el futuro inmediato de Guatemala, un país vecino, amigo, limítrofe, al que tendríamos que prestarle mucha más atención y con el que tendríamos que establecer políticas y estrategias comunes de largo plazo. No lo hemos hecho nunca.
En Ecuador se dio la primera vuelta de los controvertidos comicios en los que el narcotráfico, particularmente de origen mexicano, enquistado en ese país se entremezcla con las ambiciones de Rafael Correa, el expresidente populista, amigo de Hugo Chávez, de las FARC y que en su momento financió todos los movimientos de izquierda populista de la región. Correa está proscrito, procesado, vive fundamentalmente en Bélgica, pero pasa buena parte de su tiempo en México, desde donde operan y trabajan, incluso desde nuestro gobierno, muchos de sus más cercanos exfuncionarios.
La candidata de Correa en las elecciones de Ecuador es Luisa González, que ganó la primera vuelta de los comicios con apenas el 33% de los votos. El segundo fue un joven político de una de las familias más tradicionales de Ecuador, Daniel Noboa, que obtuvo el 24 por ciento. Su padre buscó en cinco ocasiones la presidencia del país sin lograrlo. Tercero fue el candidato que sustituyó a Fernando Villavicencio, el principal rival de Correa, que fue asesinado diez días antes de las elecciones: lo sustituyó el periodista Christian Zurita, que había realizado con Villavicencio la mayoría de las investigaciones sobre la corrupción en los gobiernos de Correa. Obtuvo poco más de 13 por ciento»: Jorge Fernández Menéndez.




