«En la cumbre Asia-Pacífico, entre el 16 y 17 de noviembre pasado, se reunieron en distintos encuentros, los presidentes Joe Biden, Xi Jinping y López Obrador, donde pudieron haber hablado de muchas cosas, pero una fue central: el fentanilo, la droga que mata a más de cien mil estadunidenses por sobredosis al año, que ha potenciado y empoderado aún más a los cárteles mexicanos y que es utilizado por China para presionar, vía la exportación de la droga y sus precursores, a Estados Unidos. Muchas veces hemos dicho que, sin alinear intereses y visiones de los tres países en torno a la producción, el tráfico y el consumo del fentanilo, será imposible romper con esa cadena de muerte y dependencia.
No sabemos qué se dijeron los presidentes en esas reuniones, pero por lo pronto en México hemos tenido inmediatamente después de esos encuentros, casualidad o no, un fuerte movimiento con importantes golpes del Ejército mexicano contra los dos principales cárteles de la droga.
Ya hemos hablado de la detención de Néstor Isidro Pérez, El Nini, jefe de plaza de Culiacán y responsable de la seguridad de Los Chapitos, sobre todo de su jefe, Iván Archivaldo Guzmán, el hijo de El Chapo. El viernes, sin que tuviera demasiada difusión, continuaron los operativos militares en Culiacán y cayeron los dos principales operadores logísticos de Iván Archivaldo. Se trata de Kevin “N” y Yovany “N”, de 31 y 25 años de edad, respectivamente. Durante la captura se les aseguraron armas, cargadores, paquetes de cocaína, 13 mil pastillas de fentanilo, varios vehículos de lujo e inmuebles.
Kevin y Yovany recibían órdenes directas de Iván Archivaldo y eran los principales encargados de organizar el tráfico de fentanilo, metanfetamina y cocaína hacia Estados Unidos. También responsables de la compra de precursores químicos para la producción de fentanilo y metanfetaminas, y tenían varios talleres para para producción de drogas»: Jorge Fernández Menéndez.




