El Espejismo del Empleo: La Radiografía de una Economía Quebrada en Durango

«El mundo entero es aún engañado por las apariencias; en derecho -y economía-, ¿qué causa hay tan corrompida y podrida que, aderezada con una voz agradable, no disfrace su maldad?»

— William Shakespeare (El Mercader de Venecia).

En las próximas semanas, prepárense para escuchar el mismo discurso triunfalista de siempre. Nos van a presumir, con bombo y platillo, que entre enero y abril de 2026 se generaron 8,449 empleos formales en el estado. Nos dirán que Durango avanza, que el semáforo está en verde. Pero mi obligación, desde el rigor técnico y el análisis económico, es desmontar esa narrativa y mostrarles el verdadero golpe de realidad.

Ese «crecimiento» de inicio de año no es un logro estructural; es un simple rebote estadístico. Es la mínima recuperación de lo perdido tras el desastre que vivimos en 2024 y 2025 en términos de crecimiento y generación de fuentes de empleo.

Para entender realmente dónde estamos parados, hay que mirar el fondo de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI al primer trimestre de 2026:

  • Un estancamiento crónico: La meta para un estado como el nuestro debería ser crear entre 12 y 14 mil empleos anuales solo para absorber la demanda laboral básica. Sin embargo, a lo largo de cuatro años (2022 a 2025), apenas pudimos generar 3,087 empleos formales acumulados. Llevamos al menos 9 años paralizados en el mismo rango de empleos.
  • El exterminio de las empresas formales: El gobierno festeja empleos, pero oculta cómo se está desmoronando nuestro sector productivo. En la comparación anual, perdimos 4,792 ocupados en pequeños establecimientos, 11,827 en los medianos y 13,629 en los grandes. Se está destruyendo a las empresas que ofrecen verdadera estabilidad.
  • La trampa de la supervivencia: Al no haber espacio en las empresas, la fuerza laboral de Durango se refugia en la calle. Por eso, los micronegocios absorbieron a 36,003 personas y la cifra de trabajadores por cuenta propia se disparó en más de 19,000. Que no nos engañen: esto no es emprendimiento, es precarización y supervivencia pura.
  • Una economía en la sombra y rehén: Esta migración hacia la base de la pirámide explica por qué el 55.2% de los trabajadores en Durango laboran en la informalidad. Y aquí el dato más dramático: en promedio, más del 50% de esas actividades informales operan bajo el control de estructuras delincuenciales.

No podemos aplaudir una cifra coyuntural aislada cuando venimos de una dolorosa contracción económica y caída consecutiva del PIB Estatal del orden de:  -0.4%, -4.1% y -3.8% durante los tres primeros trimestres del 2025. Y eso que aún falta conocer la cifra oficial del PIB Estatal al cierre del cuarto trimestre 2025, cuyo dato negativa, viene anticipada por los indicadores de industria y construcción que ya han venido publicándose.

La recuperación no se decreta en conferencias de prensa ni se sostiene con empleos eventuales. Mucho menos, cantando en fiestas de pueblo. Se construye deteniendo la erosión de nuestras PyMEs, combatiendo la informalidad estructural que nos asfixia, y entendiendo la realidad en lugar de maquillarla. Mientras eso no ocurra, ese «récord» de empleos será solo un espejismo.

Leonardo Álvarez / leonardo.alvarez@gdinnovaciones.com