De acuerdo a las cifras de la Organización Mundial de la Salud cerca de 700 mil personas se suicidan cada año, lo que por supuesto, es alarmante. A esto hay que agregar que, por cada suicidio consumado se estiman veinte intentos, los cuales, son catalogados como el factor de riesgo más importante en la población general.
La conducta suicida no distingue raza, sexo ni condición social. Afecta a todas las regiones del mundo, de hecho, el 77% de los suicidios en el año 2019 tuvieron lugar en países de ingresos bajos y medianos y fue la cuarta causa de defunción en jóvenes de 15 a 29 años en todo el mundo. De la totalidad de los suicidios consumados, 80% se da en varones. En cuanto a los intentos, 7 de cada 10 se presentan en mujeres.
El 10 de septiembre se conmemora el día mundial de la prevención del suicidio. Este año, el tema central será “crear esperanza a través de la acción”, cuya finalidad es abordar la necesidad de una acción colectiva para abordar este problema de salud pública.
Por desgracia, este fenómeno al igual que la salud mental, sirve para los políticos como discurso y como evento para la foto. En la realidad no trasciende, se queda en meras palabras y promesas. Lo cierto es que los funcionarios que cubren estas áreas hacen lo que pueden con las migajas otorgadas. El propio Programa de Acción Específico en Salud Mental y Adicciones 2020-2024, admite que la principal barrera que se tiene para la implementación de los estándares recomendados es el presupuesto pues, aunque la OMS siempre ha recomendado que al menos el diez por ciento del presupuesto total en salud se otorgue a salud mental, en México se destina únicamente el dos, y de éste, el 80 se va en gastos operativos de los hospitales psiquiátricos.
En muchas ocasiones se ha intentado trabajar de manera multidisciplinaria para prevenir el suicidio, pero siempre ha sucedido algo que no permite que trasciendan los programas y se queden solo en una política sexenal y no en una política pública. Comúnmente tienden a ser los egos, incluso entre propios especialistas que, en lugar de proponer, sólo se dedican a criticar.
Tuve la oportunidad de charlar con la Dra. Sandra Carolina Herrera Ortiz, directora del Hospital de Salud Mental sobre el tema que hemos planteado en esta colaboración. Afirmó que se ha estado trabajando a nivel nacional en un plan nacional para la prevención del suicidio y en la activación de lo que denominan “código 100”, al que definen como un algoritmo de atención para personas con conducta suicida. Inicialmente dirigido a personal de hospitales generales y unidades no especializadas en salud mental, buscando detectar casos con este tipo de conductas y, brindar así, una oportuna derivación y atención especializada.
El código 100 se gestó en España y lleva este nombre con motivo de evitar el estigma de “paciente psiquiátrico”. La premisa básica es conocer la manera correcta de responder ante una persona con conducta suicida.
En México, se arrancará con este plan en Yucatán en el mes de octubre y se pretende que llegue a todo el territorio nacional, aunque en Durango se ha avanzado, pues desde el día 21 de julio se llevó a cabo una capacitación en los hospitales 450 y materno infantil y se espera continuar con IMSS, ISSSTE y hospitales privados. Esperemos que se dejen de lado los egos para que este proyecto llegue a buen puerto.
EN EL TINTERO… Claudia Ramírez es la nueva titular de la oficina de representación del gobierno de Durango en el centro del país. Esperemos que el dinamismo que la caracteriza sirva para cristalizar proyectos para nuestro Estado… @raulgonzalezr




