«La lamentada muerte de Enrique González Pedrero, gobernador de Tabasco entre 1983 y 1987, y su cruce de historias con el ahora presidente López Obrador, fortalecen la certeza de que no descifraremos los enigmas de este último (su personalidad y estilo personal de gobernar) sin revisar con nuevas miradas la historia reciente de aquel estado tropical.
Durante más de un siglo, Tabasco no ha sido el “laboratorio de la Revolución” que proclamó Francisco J. Múgica (gobernador dos veces entre 1915 y 1916), pero sí quizás el “laboratorio” de la polarización que hoy parece tener atorado al país en una grieta política y social»: Roberto Rock.




