¿Cómo es que el Gobierno de México logró en 2020 –en el peor año de la pandemia generada por el SARS-CoV-2 y que desató la crisis económica y de salud más profunda en 100 años– aumentar sus ingresos tributarios y no poner en riesgo el gasto público y la operación de sus proyectos? Las respuestas concretas las tiene Raquel Buenrostro Sánchez, actual Jefa del Servicio de Administración Tributario (SAT), puesto al que llegó el 19 de diciembre de 2019 y desde el cual ha impuesto un sello indiscutible: atacar la corrupción interna de la institución, imponer una férrea disciplina a sus subalternos y desde ahí establecer piso parejo para todos los contribuyentes; en particular, cobrarle a los grandes conglomerados mexicanos y extranjeros los miles de millones de pesos en impuestos que por décadas los gobiernos federales en turno les perdonaron.
Yo creo que los contribuyentes “me tienen miedo”, ni en Navidad recibo regalos, dice la funcionaria federal quien en febrero pasado fue incluida por la revista International Tax Review en su “Global Tax 50”, una lista de las personas más destacadas en el mundo fiscal y donde se incluye al Presidente Joe Biden, por ejemplo. La publicación calificó a Buenrostro Sánchez como “La Dama de Hierro Mexicana” y destacó sus acciones extraordinarias para cobrarle a contribuyentes poderosos y morosos como Wal-Mart, IBM, Toyota, Minera Fresnillo, Femsa, América Móvil, entre otras corporaciones.
Su estrategia en la pandemia, explica en una entrevista para “Los Periodistas”, programa que conducen Álvaro Delgado Gómez y Alejandro Páez Varela en SinEmbargo al Aire por la plataforma de Youtube, fue cobrar los adeudos más grandes y que estaban a la vista de todos, porque sabía que tenía poco tiempo para operar y porque el parón de la economía no iba a permitir una jugosa recaudación fiscal. Además, se puso ojo en los adeudos simbólicos o icónicos: los de grandes corporaciones que hicieron planeaciones muy agresivas y que incluso rayaban en defraudaciones fiscales. Este plan, añade, continuará mientras ella esté en el SAT, pues asegura que hay aún un margen de casi un billón de pesos para cobrar a los morosos o a quienes, de plano, han defraudado al Gobierno federal.
A mí la verdad, desde que llegué incluso a la Oficialía Mayor [en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), donde estuvo del 1 de diciembre de 2018 al 18 de diciembre de 2019] nunca me han ofrecido directamente nada. Yo creo que me tienen miedo. Es más, ni regalos recibo en Navidad. es muy chistoso porque tengo 25 años en la administración pública y luego en Navidad hay regalos en algunas oficinas, pero a mí no me dan regalos. Yo creo que les da más miedo regalarme algo, porque sienten que me puedo ofender. Y yo les agradezco muchísimo porque eso habla de la imagen que tienen de mi, lo cual a mí me satisface porque ahí no hay duda. Dicen que lo que es parejo no es chipotudo, entonces está muy bien porque, afortunadamente, no he tenido ese problema –dice Buenrostro no sin dejar escapar sonrisas.
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