Los aparatos de radiocomunicación son una de las herramientas más elementales de las instituciones castrenses y de seguridad pública. Y desde los noventa, ha significado un negocio redondo la Red de Misión Crítica, utilizada por las corporaciones militares y policiales ante situaciones de emergencia y protección civil.
Durante 20 años un monopolio controló la Red Nacional de Radiocomunicación en México, columna vertebral de las comunicaciones de seguridad a escala nacional, conocida como Red Iris.
Después de dos décadas el presidente Andrés Manuel López Obrador firmó un decreto para poner fin a la dominación en ese mercado. Sin embargo, los primeros pasos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) van en sentido contrario a la libre competencia y apuntan –de nueva cuenta– a la concentración de los contratos.
Concursos posteriores al decreto de López Obrador han terminado en simulaciones de licitaciones con un solo ganador: Motorola Solutions.
El 30 de julio de 2020, un mes antes de la orden presidencial, la Sedena lanzó una licitación pública para adquirir 75 equipos de radio con el estándar P25, lo que permitiría que cualquier fabricante de esta tecnología pudiera participar.
Sin embargo, la Sedena hizo en el anexo de la licitación una especificación: requería equipos “PX 2000 Modelo 2”, que son exclusivos de Motorola. Lo anterior contravino la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público, y desató quejas del resto de los participantes.
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