AIFA se diseñó como un auto de Fórmula 1 y no como un Rolls-Royce

El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), una de las obras emblemáticas del presidente Andrés Manuel López Obrador, fue concebida como un proyecto que se asemeja más a un auto de Fórmula Uno, por su eficacia y dinamismo, que a un Rolls-Royce, por su ornamento y monumentalidad.

Así lo describe el arquitecto mexicano Francisco González-Pulido, responsable del diseño del plan maestro del nuevo aeropuerto que se construye en la base área militar 1 en Santa Lucía, en el Estado de México.

“Yo no soy un arquitecto que esté interesado en la arquitectura acrobática, o de escaparate, como yo le llamo, eso no me interesa; yo no hago Rolls-Royce, yo hago Fórmula 1”, comenta en entrevista con Forbes México.

El reto no era sencillo, pero cumplía con uno de los valores que Francisco González-Pulido sopesa en su libro Progression, en el cual hace una revisión y crítica sus proyectos arquitectónicos: “No por ser austero, debe carecer de funcionalidad y estética”.

No es casualidad, añade González-Pulido, que esta “máquina” englobe los rasgos más importantes de la cultura nacional y haga una exposición de las grandes competencias de los ingenieros militares que la construyen.

Diseñado como una máquina, que vive, respira y es capaz de mover a 20 millones de pasajeros al año, el AIFA pretende ser uno de los puertos más importantes de América Latina que ofrecerá a los visitantes una vivencia global: cultura y la experiencia de volar aún sin boleto de abordaje.

“El AIFA llegó como una ambición gigante, para mí era ‘¿cómo le doy a México el proyecto aeroportuario más importante del mundo?’ No llegué con la agenda de reemplazo del NAIM que se canceló, que era hermoso”, sostiene.

Es por ello, que el AIFA tiene en sus raíces exponer al mundo la cultura mexicana y no su folclor donde coexisten ecosistemas, su honestidad y democracia. Tal como lo representa en otras obras arquitectónicas como el Jardín Botánico en Oaxaca o el Estado de Beisbol de los Diablos Rojos del México en la Ciudad de México.

Forbes