«Del más reciente audio del dirigente nacional del PRI, “Alito” Moreno, me tomaron por sorpresa tres avistamientos al mundo de la corrupción. Primero, que la desmesura, la voracidad, es tal, que el diputado no sabe cuántas propiedades tiene. Incluso su contador, de apellido Zertuche, le avisa que se ha robado 200 metros del terreno de junto. “Ya me los chingué. Vale verga, agárralos”, ordena divertido. Se habla con soltura de millones de pesos, de compra de edificios, terrenos extensísimos, cuyo desarrollo se puede ver desde el satélite de Google Maps. Luego, me asombró la forma en que se refiere a su encargo como representante popular: “Ahora que entre a la Cámara, van a salir más cosas, ya vas a ver”, es decir, usará su cargo para hacer más negocios que le ayudarán al esquema de lavado de dinero al que se refiere toda la conversación del audio transmitido el martes 31 de mayo. Por último, me abismé ante la forma en cómo se refiere a sus socios, a la empresa “muy ordenada” que le ayudará en su esquema de lavado de dinero: “Son unos pinches hampones, todos esos cabrones. Lo que necesito es que ya me hagan la transferencia en chinga”. Es decir, por alguna razón “Alito” no se considera a sí mismo un maleante sino sólo a los que, según Zertuche, constituyeron una empresa específicamente para lavar dinero»: Fabrizio Mejía Madrid.




