«Que el presidente Andrés Manuel López Obrador encuentre un nuevo rival cada semana no es ninguna novedad. Entiende su mandato como una quijotesca y valiente cruzada a contracorriente de todos los molinos de viento reales y presuntos que se oponen al noble e irrenunciable propósito de mejorar la vida de los pobres. Pero que en la lista de esos molinos adversos se encuentre la UNAM, constituye una verdadera sorpresa. La principal universidad pública de México, y una de las mayores del mundo, es la propia casa de estudios del Presidente y tradicionalmente ha sido considerada un bastión del pensamiento progresista. Un semillero en la formación de cuadros para el Estado mexicano, a diferencia de las universidades particulares, fuente de reclutamiento de las actividades del sector empresarial»: Jorge Zepeda.




