«Alonso Ancira es un personaje empresarial singular. En el año 2000, su acerera, la principal del país, Altos Hornos de México, le debía más de 2 mil millones de dólares a los bancos. Y a dos días de quedar sin vigor la Ley de Quiebras, se acoge a ella, impidiendo cobrarle. Es el empresario que no le ha pagado esa megacantidad a los bancos.
Después, Hacienda lo persiguió por no pagar impuestos. Salió del país, hacia Israel, donde, en sus propias palabras, encontró las minas del rey Salomón (de cobre). Y con los años, regresó a México sin haberle pagado a nadie, manteniéndose como dueño de Altos Hornos, volviéndose a encumbrar como presidente de la Cámara de la Industria del Acero. Y siguió haciendo negocios con otras empresas como si nada, entre las que se incluye Pemex»: José Yuste.




