Preocupados por el lento dinamismo de la economía mexicana, pese al acelerado ritmo de crecimiento que registra Estados Unidos, como principal socio comercial, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) entregará a la Secretaría de Economía un plan de reactivación económica para México, que integra incentivos fiscales que reactivarán las inversiones y aspirar a un PIB superior a 3% a partir del 2022.
Este viernes, los 12 organismos del CCE se reunirán con la titular de la Secretaría de Economía para dar inicio a desarrollar el programa para reactivación económica, propuesto por el sector privado, con el propósito de que la actividad sea más dinámica, que contempla alrededor de 30 propuestas que van desde la depreciación acelerada para aumentar las inversiones, apoyos a las mipymes a través de la banca de desarrollo, simplificación de trámites, diálogos de alto nivel con Estados Unidos para fortalecer las cadenas productivas afectadas por la pandemia del Covid-19, entre otras.
“La idea es que no sólo sirva en la etapa de la salida de la crisis (económica) sino que sea sostenible en años posteriores, buscando que se de crecimiento mayor al pronosticado actualmente. Para ello, se está planteando que el PIB del 2022 en adelante sea entre 2 y 2.5% para México, pero las medidas ayudarían a crecer 3% y que sea sostenible”, informó una fuente del sector empresarial.
El pasado miércoles, la secretaria de Economía confirmó que se reunirá con el pleno del CCE, para lo cual dijo que ha sostenido pláticas con el sector empresarial del país, para reactivar medidas que conlleven a la recuperación económica de México.
Y es que la tercera ola del virus se presenta como un freno a la actividad económica para el segundo semestre, por lo que se trabajará en acciones que irán desde comercio exterior, tramitología, estímulos fiscales, entre otros, comentaron integrantes del CCE a El Economista.
El plan que entregará el CCE habla de propuestas que no es cuestión de costos sino de voluntad política, ya que “uno de los pocos incentivos es que exista la depreciación acelerada para atraer inversión. Sí tiene costo fiscal, pero se puede compensar con las inversiones que se logren captar”, refirió la fuente.
El Economista




