Entre quienes escriben sermones, existe fascinación —y cierta inquietud— por la creciente capacidad de los programas de inteligencia artificial, como ChatGPT. Por ahora, el consenso entre los clérigos es que sí, esos programas pueden escribir un sermón medianamente convincente, pero no pueden replicar la pasión de un predicador real
“Les falta alma, no sé de qué otra manera decirlo”, explicó Hershael York, un pastor en Kentucky que también es decano de la Facultad de Teología y profesor de Predicación Cristiana en el Southern Baptist Theological Seminary (Seminario Teológico Bautista del Sur).

Los sermones están destinados a ser el núcleo de un servicio de adoración y, a menudo, son la mejor oportunidad semanal de los líderes religiosos para captar la atención de su congregación para impartir orientación teológica y moral.
York admite que algunos clérigos perezosos podrían verse tentados a usar la IA para este propósito, “pero no los grandes pastores, los que aman la predicación, los que aman a su gente”.
El Financiero




