Cuatro apuntes sobre el PIB y la situación de México

«Cuando el futuro es improbable, cuando pensar no es suficiente, y cuando aquello que en teoría no puede suceder, haya sucedido…». Días de borrasca, Enrique Bunbury

Múltiples declaraciones, lamentos y afirmaciones erróneas he escuchado sobre el último dato del PIB nacional en el que INEGI reporta de manera preliminar que México creció (-0.1%) durante 2019. En todo ello prevalece un profundo desconocimiento; luego, se genera desinformación y; finalmente, hay quienes aprovechan para simplemente hacer declaraciones con “mala leche” o dentro de un contexto político polarizado.

No se trata de defender o destrozar la gestión de López Obrador por preferencias políticas, sino de analizar, lo más objetivamente posible, el contexto e interpretar el momento por el que estamos transitando. Ni es el fin del mundo como pregonan sus detractores; pero, tampoco estamos en jauja, como aseguran sus seguidores.

Primer apunte: nuestra economía lleva estancada siete trimestres consecutivos. El promedio de crecimiento desde 2T-2018 es CERO (incluso negativo). Por tanto, no es producto exclusivamente de la gestión de AMLO.

Segundo apunte: la anemia en el crecimiento del PIB se debe a la combinación de varios factores: contexto global, inicio de administración, algunas decisiones de política, y la política monetaria restrictiva.

Tercer apunte: la actividad industrial de EUA y el ciclo económico de México se mantienen estrechos y altamente correlacionados. He leído varias contra argumentaciones al respecto sin sustento ni evidencia técnica sólida. Como si tratáramos de borrar los más de tres mil kilómetros de frontera con EUA y la relación comercial co-dependiente no solamente en el tema manufacturero.  La correlación se mantiene y se mantendrá simple y sencillamente porque somos vecinos –con y sin TMEC-.

Cuarto apunte: los inicios en todas las administraciones han sido altamente costosos “haigan sido como haigan sido”. Esto ha ocurrido en nueve de los últimos diez cambios de gobierno, y el actual no es la excepción. Si a pesar del evidente ajuste en la orientación política y programática en la gestión de López Obrador, el crecimiento del PIB es (-0.1%) en 2019, es muy positivo aunque se trate de sobredimensionar. Le sale barato a AMLO y, por supuesto, esto desespera a la oposición.

La realidad suele ser más compleja de lo que se observa y se escucha en el debate público informado y desinformado. La oposición tiende a polarizar los escenarios, eso es política. Por supuesto que cuentan la cancelación de aeropuerto, litigio de gasoductos, centralización administrativa y presupuestal, entre otras decisiones políticas; sin embargo, no es lo único. Hay múltiples factores.

El gobierno federal tiene el control de la hacienda y la administración pública, es popular, es fuerte entre la población de medianos y bajos ingresos y, me parece que la oposición política y empresarial no termina por aceptar su derrota y está peleándose sistemáticamente sin legitimidad ni social ni política. No le encuentran el modo a AMLO. Para recuperarla, es preciso que se la ganen con hechos y buenos resultados en donde aún son gobierno o tienen presencia y control gubernamental. En cuento a la gestión de López Obrador, es prioritario que se vean la inversión en infraestructura y la correcta administración de la hacienda pública. No habrá pretextos que valgan un segundo año sin resultados tangibles.

En suma, la mesa está puesta para que se diriman diferencias y se llegue a acuerdos entre gobernadores, empresarios y gobierno federal. Que se pongan a trabajar es lo que necesitamos.

@leon_alvarez