El Blof del Cash

«El caso El Rey del Cash amerita analizarse desde distintos ángulos. No conozco a su autora, Elena Chávez, aunque he estado un cuarto de siglo en distintos medios de la capital mexicana, que es el ecosistema donde ella se ha desenvuelto, y con lo anterior digo que lo que escribo a continuación tiene esa distancia. Incluso a su expareja, César Yáñez, lo he visto dos veces en mi vida. He intercambiado mensajes con él otras tres veces, cuando hacía la Comunicación Social de Andrés Manuel López Obrador, y una sola vez después, recientemente, cuando puede platicar con él fuera de libreta y no por los motivos de este libro.

El primer ángulo para analizar no es el importante, pero sí debería tener peso dentro de la industria editorial. Se refiere al fiasco, al engaño, al blof. No creo que la editorial (y nadie lo pide) revise procesos internos a partir de lo que representa vender como investigación un testimonio que se adapta a criterios de TV y Novelas más que a las mejores prácticas del periodismo. El editor, en este y en varios casos, puede justificar la obra en las ventas (que serán maravillosas) (o no; no sé). Pero no debe quedar inadvertido que se puede difamar con un titulo ingenioso y un texto mediocre sin que existan filtros para evitarlo. Es evidente que la confianza de la empresa no estaba en que el texto se defendiera a sí mismo: estaba en los abogados. Me parece importante no dejarlo pasar.

Otro ángulo es obvio, y creo que muy importante: el blof (es decir, la mentira, el montaje, el invento, el engaño). Cómo fue que se infló un tema y con él se amparó un ataque contra el proyecto que se conoce como “4T”. Un bloque de opositores al Gobierno de López Obrador tomó la portada del libro (el texto apenas sirve para ese propósito) y la convirtió en una campaña de desprestigio. Más aún: el texto todavía no se conocía cuando la portada servía a propósitos difamatorios. Periodistas, políticos, académicos, una élite de empresarios y los partidos de oposición; una buena parte de la prensa y los (cada vez más) comentadores se unieron para inflar la idea de un Presidente corrupto que mueve carretadas de dinero en efectivo, y ya no importó si el relato rosa (“entre el chisme y el recuerdo personal”, dijo el diario español El País) lo fundamentaba, porque no se trata de contar la verdad: se trata de golpear a un dirigente social al que aborrecen»: Alejandro Páez Varela.

Sin Embargo