El Cid Calderón

«Desde temprano, Felipe Calderón estaba en primera fila, solo, y sudando. Volteaba hacia atrás para encontrarse con alguien que lo conociera en el saloncito medio vacío de la Real Casa de Correos en Madrid, España. Eran los 20 años de una de las tres fundaciones que encabezan la llamada “iberósfera”, la Fundación Internacional para la Libertad, dirigida en el papel por Mario Vargas llosa, pero cuyo patrono es Juan Villar-Mir, ex director de OHL, la constructora favorecida por Enrique Peña Nieto, y la Fundación Disenso, del partido fascista español, Vox. Las tres fundaciones traspasadas por el Cato Institute de Washington y la asociación que crearon Hayek y Friedman para propagar el neoliberalismo, la Sociedad Pelerin. A Calderón no lo saludaron más que el ex presidente José María Aznar, quien metió a España a la guerra de Irak, y Ernesto Zedillo, el autor, junto con Calderón, de la impagable deuda del FOBAPROA. La dirigente del Partido Popular en Madrid, Isabel Díaz Ayuso, no mencionó a Felipe entre los invitados y, al final, cuando lo presentaron para que hablara, se le llamó “Vicente Calderón”, como el estadio de futbol del Atlético de Madrid, lo que provocó que Aznar se refiriera a él como “Santiago Bernabéu”, el estadio del Club Barcelona. El propio Calderón quiso salir de la humillación diciendo: “Yo le voy al Morelia”: Fabrizio Mejía Madrid.

Sin Embargo