«Estoy convencido de que el espíritu que inspira el ejercicio de revocación de mandato es correcto. Pero los cauces por los que está discurriendo esta primera edición son lamentables y comprometen las buenas intenciones con las que esta iniciativa fue propuesta.
Y afirmo que se trata de un ejercicio en principio positivo, porque en otros países resulta más viable la posibilidad de poner fin a un gobierno al que sus ciudadanos repudian. Sea porque se trata de regímenes parlamentarios, en los que el Poder Ejecutivo siempre está condicionado al desempeño o al menos a una correlación de fuerzas favorable; sea porque aun tratándose de gobiernos presidencialistas los tramos son más cortos, como en el caso de Estados Unidos. Donald Trump, George Bush padre o Jimmy Carter solo pudieron gobernar durante cuatro años frente al descrédito del que fueron objeto sus administraciones tras un primer periodo»: Jorge Zepeda.




