El talento para mentarse la madre

«Hoy no sirve la destreza del reportero dedicado a la nota policiaca ni la mejor habilidad del narrador de lucha libre, tampoco la gracia del presentador de cabaré o la rapidez alburera que se aprende en el barrio de la Merced.

La crónica parlamentaria ha alcanzado complicaciones nunca vistas porque los personajes que se pavonean dentro del Palacio de San Lázaro son imitadores rematadamente malos de comediante»: Ricardo Raphael.

Milenio