«Ante las elecciones presidenciales, el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado Carrillo, se había trazado la misión de llegar con 24 gobernadores afines.
Luego de un bienio de éxitos, principalmente a costa del PRI, el excoordinador parlamentario insistía en acelerar la vaporización del octogenario partido con sendas derrotas, en Coahuila y el Estado de México.
La entidad fronteriza tiene 2.35 millones de ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores —mientras que la entidad mexiquense tiene casi seis veces más— y una importancia estratégica: el triunfo de Manolo Jiménez Salinas frenaría la expansión morenista y confirmaría que la región Centro-Norte del país no se ha contagiado de la Cuarta Transformación»: Alberto Aguirre.




