Acompañado por su madre, Gilda Margarita Austin Solís y mientras “vapeaba” tranquilamente en una sala de audiencias del Reclusorio Norte, el exdirector de Pemex, Emilio Ricardo Lozoya Austin, perdió la posibilidad de recuperar su libertad mediante un acuerdo reparatorio que su defensa le había presentado a Petróleos Mexicanos (Pemex).
La derrota de Lozoya hijo ocurrió a la vista de los reporteros que previamente habían leído en el diario Reforma la información de que el extitular de Pemex durante el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto había logrado un acuerdo con la petrolera gubernamental para que se le otorgara una suspensión condicional del proceso, a cambio de que Emilio Lozoya pagara 10.7 millones de dólares, equivalentes a más de 220 millones de pesos, a Petróleos Mexicanos.
El acuerdo parecía tan firme que Emilio Lozoya Thalmann, padre de Emilio Lozoya, le dijo, textual, a su hijo y a su esposa Gilda Margarita que “todas las partes están de acuerdo”, frase que primero iluminó la cara del exdirector de Pemex y que posteriormente se volvió en su contra, debido a que Pemex finalmente no aceptó la propuesta de la defensa.
La posibilidad de que el exdirector de Pemex hijo abandonara el Reclusorio Norte se perdió fuera de audiencia, con su abogado Miguel Ontiveros Alonso entrando y saliendo de la sala en la que Lozoya Austin estaba listo para comparecer por decimoquinta ocasión ante el juez de control, José Artemio Zúñiga Mendoza, dentro de la causa penal 211/2019 que le inició la Fiscalía General de la República (FGR) por el caso Agronitrogenados.
odo ocurrió a la vista de los reporteros que estaban presentes en el Centro de Justicia Penal Federal del Reclusorio Norte para ser testigos de la audiencia intermedia o de calificación de pruebas que había sido programada para el lunes 11 de abril a las 10:00 horas.
En dicha audiencia, la defensa de Emilio Lozoya iba a presentar un acuerdo reparatorio a Pemex para tratar de recuperar la libertad que perdió el 3 de noviembre del 2021, luego de que la endureciera las medidas en su contra por la aparición pública de Lozoya Austin en un restaurante de lujo y por la negativa del propio exfuncionario a concretar la entrega de diversos bienes a Pemex, con el fin de resarcir los daños que le provocó al erario por este caso y los presuntos sobornos del caso Odebrecht. La negociación iba a ser en paquete.
Sin embargo, de forma inesperada y de último momento, el acuerdo con Pemex se atoró, por lo que la defensa de Emilio Lozoya pidió al juez de la causa aplazar la hora de la audiencia para tener una “entrevista privada” con su cliente en la sala de audiencias, tiempo que se le concedió, pero con las cámaras del sistema de videoconferencias funcionando.
Por esa razón, los reporteros que estaban en una sala contigua listos para seguir la audiencia intermedia, pudieron atestiguar la llegada de la mamá de Emilio Lozoya, Gilda Margarita Austin a la sala de audiencias, los abrazos y mimos que le prodigó a su hijo durante la espera, el ir y venir de Emilio Lozoya Thalmann para tratar de cerrar el acuerdo con Pemex y las malas noticias que el abogado Miguel Ontiveros le iba a comunicando a su cliente.
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