El Partido de la Revolución Democrática (PRD), que este mayo cumplió 33 años, en sus inicios fue el partido de izquierda más representativo y dejó una agenda de derechos en la capital mexicana como el matrimonio homoparental y la legalización del aborto. Sin embargo, tras aliarse con el peñismo y luego contra el Presidente Andrés Manuel López Obrador, los datos muestran su desmoronamiento y cómo a las elecciones estatales que se celebrarán en nueve días llegará a atestiguar el comienzo de su “extinción”.
En sus tres décadas de vida política, controló la Ciudad de México y gobernó Zacatecas, Michoacán, Tlaxcala y Baja California Sur a finales de los noventa e inicio del nuevo milenio. Pero desde la firma del Pacto por México en diciembre de 2012 con el Gobierno de Enrique Peña Nieto, y ya sin su estructura fundadora, se han salido unos 430 mil militantes a la fecha y ha ido perdiendo Chiapas (2012), Guerrero (2014), Ciudad de México (2018), Morelos (2018), Tabasco (2018), Puebla (2018, que ganó en alianza con el PAN), Nayarit (2021, que también ganó en alianza con PAN) y Michoacán (2021).
En su otrora bastión, la capital mexicana, en 2021 perdió las últimas dos alcaldías que gobernaba, Coyoacán y Venustiano Carranza. Actualmente, recargado en la alianza político-electoral de “Va por México” (PRI-PAN-PRD), tiene presencia en Quintana Roo y Guanajuato; en ocho de las alcaldías de la capital mexicana y, como destaca el dirigente del partido Jesús Zambrano Grijalva, han impedido que Morena tenga mayoría calificada en el Congreso.
En la Cámara de Diputados el Sol Azteca alcanzó 15 curules, el menor número en toda su historia, y en el Senado sólo tiene tres senadores, entre ellos, el exjefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera Espinosa.
Las recientes encuestas arrojan que en coalición ganarían en Aguascalientes, un bastión panista; las preferencias están muy cerradas en Hidalgo y en Durango, y perdería Quintana Roo que gobierna en conjunto con la derecha.
“Decían que ya estábamos muertos, aquí estamos vivos, fuertes”, aseguró Zambrano durante el reciente mitin del aniversario 33º del PRD, donde aprovechó para criticar el “autoritarismo” de esta “falsa Cuarta Transformación”.
“No vas a acabar con el PRD. No te tenemos miedo, Andrés Manuel [López Obrador]”, gritó entre bullicios de los presentes en el Monumento a la Revolución. “Hay PRD para mucho tiempo”.
Pero, según las proyecciones, en 2022 le quedará presencia por la alianza en Guanajuato, un estado tradicionalmente de derecha; y en el Senado a través del exjefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.
Para 2024, dijo Zambrano en el libro La Disputa por México (HarperCollins, 2022) de los periodistas Álvaro Delgado y Alejandro Páez, que el gallo del PRD es Silvano Aureoles Cornejo, exgobernador perredista de Michoacán denunciado por una red de corrupción y relacionado con el medio Latinus, abierto opositor al Gobierno federal.
“No perdimos la elección en Michoacán, nos la arrebató el narco, que es otra cosa. Y por lo tanto Silvano no sale derrotado en términos políticos. Por eso tuvo la valentía de plantársele a López Obrador en Palacio Nacional, hacer viajes internacionales”, dijo.
SinEmbargo pidió al dirigente del PRD, Jesús Zambrano, una entrevista para este texto sobre sus proyecciones para el 5 de junio, pero hasta el cierre de esta edición no obtuvo respuesta.
El PRD emergió en una coyuntura en la que había sido vulnerada la elección presidencial que finalmente tomó Carlos Salinas de Gortari. Luego de la “caída del sistema” en 1988, bajo el lema “Democracia ya, patria para todos”, el partido fue fundado con una ideología política de izquierda el 5 de mayo de 1989 por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, su primer presidente; por Ifigenia Martínez y por Porfirio Muñoz-Ledo, quien aspiró a la dirigencia de Morena y ahora es crítico de algunas acciones del Gobierno federal.
Treinta y tres años después, gobierna con partidos de derecha.
“Yo salí en el 2014 del partido y yo no me meto en casa ajena”, dijo el Ingeniero Cárdenas a Los Periodistas para el documental La disputa por México. “Tengo amigos, tengo conocidos, me encuentro con más de alguno con alguna frecuencia. Pero fuera de eso, como institución, como partido político, que les vaya bien simplemente”.
Su actual dirigente Jesús Zambrano, por su parte, lo ve como un pragmatismo. “El PAN y PRI, y nosotros nos movimos, si se quiere ver en esta perspectiva. Nos movimos de una extrema izquierda hacia una suerte de centro izquierda. Todo mundo nos movimos desde las viejas posiciones que teníamos hace veinte años a un nuevo momento, a una nueva circunstancia”, les dijo a Los Periodistas.
Entre los partidos que se unificaron para conformar al PRD en esas “viejas posiciones” figuró el Partido Patriótico Revolucionario (PPR), dirigido por Camilo Valenzuela y Jesús Zambrano, el actual dirigente del partido y quien firmó el Pacto por México en diciembre de 2012.
Más adelante también se fusionó una parte de la militancia del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) con miembros como Carlos Navarrete Ruiz, Jesús Ortega Martínez, el otro “Chucho”, y Graco Ramírez Garrido-Abreu, ex Gobernador perredista de Morelos.
Años después surgirían las llamadas “tribus” dentro del PRD, entre ellas la dominante, “la Nueva Izquierda”, conformada por los “Chuchos”.
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