«En sus últimas semanas en el Palacio de Covián, Olga Sánchez Cordero comenzó a despojarse de las solemnidades —más por su propio gusto que por recomendación de sus asesores— para adentrarse a la vorágine de las redes sociales.
Mientras fungió como secretaria de Gobernación usó su cuenta de Twitter para transmitir los mensajes de la Cuarta Transformación sin transgredir las pautas marcada por el equipo de Jesús Ramírez Cuevas. Desde que regresó a las tareas legislativas, hace seis meses, sus esfuerzos comunicacionales se han ampliado a TikTok»: Alberto Aguirre.




