«Los mexicanos tenemos muchas virtudes, pero no somos previsores y sospecho que somos de lento aprendizaje. Vivimos en uno de los dos países de América que tiene mayor stress hídrico pero nos damos el gusto de gastar 50% más agua en promedio que los europeos. No es un asunto de hábitos de higiene, sino de mal uso del agua. De los 322 litros diarios que gastamos por persona, 40% se pierde. Vivimos en un país semi árido, pero nos aferramos a un mito de abundancia que nos hace mucho daño. Fue necesaria una crisis de agua como la que vivió Monterrey para que entendiéramos lo cerca que estamos del infierno por la falta de acceso a este líquido.

La crisis de Monterrey se volvió un tema nacional por la importancia de la ciudad. Es la tercera del país por población y la número Dos por su generación de riqueza. Fuimos testigos del drama que vivieron miles de regiomontanos, a través de las redes sociales y los principales medios de comunicación. Su difícil circunstancia sirvió para abrir los ojos hasta de los que no querían ver: políticos, empresarios y ciudadanos. Esta crisis fue, sin duda, un factor de peso para el cambio de estatus presupuestal de la Conagua y los proyectos de infraestructura hídrica. Para el 2023, sí son prioridad en el PEF que elaboró la Secretaría de Hacienda. En 2022, hubo 15,390 millones para Obras y 33 mil millones para la Conagua. Para el 2023, serán 44,693 millones destinados a Obras y 68,485 millones para la Conagua, si los diputados no dicen otra cosa»: Luis Miguel González.




