«Cuando Claudia Sheinbaum recibió el bastón de mando de manos del presidente López Obrador se armó un gran revuelo porque no era el mismo que los líderes de los pueblos originarios hubiesen entregado en diciembre de 2018.
Mientras el recibido por la nueva líder de la autoproclamada cuarta transformación tiene como empuñadura un águila mexicana de pico amarillo, el original porta una serpiente emplumada que representa a Quetzalcóatl.
Hay que preguntarse si aquel ritual simbólico tuvo realmente el significado implicado. El viernes 8 de septiembre López Obrador aseguró que, a partir de la entrega de ese objeto, dejaría de ser el líder del movimiento que él fundó para que Sheinbaum ocupara su lugar.
Sin embargo, recién ocurrió un primer descalabro político que pone en duda la sinceridad de la transmisión del poder. No fue la nueva líder política del oficialismo quien intervino para resolver la candidatura para la Ciudad de México, sino el que se guardó la vara de Quetzalcóatl»: Ricardo Raphael.




