«Luis Echeverría Álvarez cumple hoy cien años de vida. Cien años. Hace cincuenta era el individuo más poderoso de México y se iniciaba uno de los periodos más terribles de nuestra historia reciente. Sátrapa de tiempo completo, aplastó las disidencias y se vistió de charro para agradarle a las mayorías. Su legado es la represión y la impunidad.
Calificado de populista, Echeverría es uno de los mejores ejemplos de cómo el Estado se apropió durante un siglo de los principios de la Revolución de 1910 para administrarlos a su antojo y no permitir que otras fuerzas políticas y sociales los reclamaran. Repartió miseria a las mayorías y al mismo tiempo aplastó con fraudes electorales, fuego y sangre cualquier discurso izquierdista que no pudiera controlar. Y al final, su Gobierno no le cumplió a nadie. La élite empresarial dio gracias cuando se fue, pero también los grupos que desde la sociedad reclamaban cambios. Su historia está abundantemente documentada. Es en él donde el término “populista” se establece como un adjetivo»: Alejandro Páez.




