La apuesta de Hacienda a un Paquete para crecer

El gobierno del presidente López Obrador enarboló desde su llegada la bandera de la austeridad, y efectivamente en 2019, su primer año de gestión, instrumentó fuertes recortes a algunas áreas que condujeron a que el gasto total del sector público se estancara ese año.

Algunos de los ajustes fueron muy visibles pues implicaron gestos simbólicos, como por ejemplo el abandono de Los Pinos como residencia oficial o el hecho de dejar de usar el avión presidencial.

Los principales ajustes al gasto no se presentaron en las erogaciones operativas que tradicionalmente forman parte del llamado gasto corriente sino que se localizaron en la inversión pública.

En el primer año de este sexenio la inversión realizada por el gobierno federal cayó en 11.8 por ciento en términos reales respecto al último año de Peña Nieto.

No es inusual en México que en el primer año de un nuevo gobierno se presente una caída de la inversión pública.

Y por esa razón, también durante el primer año de cada gobierno tiende a darse un bajo crecimiento de la economía. En el caso de este sexenio se presentó incluso un leve decrecimiento.

La inversión privada también retrocedió ante la incertidumbre derivada de las nuevas medidas del gobierno de AMLO y de decisiones como la cancelación del aeropuerto en Texcoco.

El retroceso de la inversión total fue de 4.7 por ciento en 2019.

El segundo año de esta administración fue completamente atípico como en todo el mundo ya que la presencia de la pandemia y el confinamiento propiciaron un retroceso histórico en la economía.

El Financiero