Matan en Kabul a 13 militares de EU y al menos 60 civiles afganos

Kabul.- Bombazos y fuego de artillería cerca de la base aérea británica en las cercanías del aeropuerto de Kabul mataron ayer al menos a 13 uniformados estadunidenses y 60 afganos, incluidas mujeres y niños que buscaban huir del régimen Talibán.

Los atentados suicidas, que fueron reivindicados por Isis, ocurrieron al tiempo que las fuerzas británicas se preparaban para abandonar el hotel Baron, ubicado en el camino al aeropuerto, donde se reunieron afganos desesperados que intentaban escapar en los últimos vuelos de la evacuación.

Imágenes de video mostraban una zanja húmeda a un lado de la barda que rodea el perímetro del aeroupuerto, que quedó llena de cadáveres ensangrentados; y a personas que buscaban entre los muertos a sus seres queridos.

Entre los desaparecidos está Lufthar Hussein Wardak, quien llegó al retén estadunidense con la esperanza de abordar un vuelo para huir.

La carnicería siguió a repetidas advertencias de los gobiernos estadunidense y británico, de que la rama local del Isis, conocida como Isis-Khorasan, planeaba un ataque en el aeropuerto a medida que se acerca el plazo límite del presidente estadunidense, Joe Biden, para completar la evacuación de 6 mil soldados internacionales y que vence el martes próximo.

Isis reivindicó el ataque anoche a través de su canal en Telegram y celebró el hecho de que hubiera talibanes entre las víctimas.

Las explosiones ocurrieron en la entrada del aeropuerto conocida como Puerta Abbey, custodiada por fuerzas estadunidenses, sobre un camino paralelo al canal de aguas negras cerca de la entrada del hotel Baron, que está a unos 274 metros de distancia, y donde la gente hacía fila para que les procesaran sus solicitudes para salir del país.

También hubo repetidas ráfagas de disparos. Estos ataques coordinados hicieron que la multitud y las tropas se hacinaran en un estrecho corredor sobre el camino que no tenía salida.

Entre los 13 muertos estadunidenses hay 12 marines y un médico naval; además, 18 efectivos estadunidenses resultaron heridos, pero no se reportaron víctimas británicas.

Varios testigos dijeron que tras el primer bombazo, los talibanes comenzaron a disparar al aire en un intento de dispersar a la multitud. Esto provocó confusión y más pánico. Algunas personas, incluso quienes estaban heridas, saltaron al canal de aguas negras.

La Jornada