México y Estados Unidos: 200 años de una pareja dispar

«Los presidentes Biden y López Obrador intercambiaron mensajes con motivo del aniversario de los 200 años de las relaciones diplomáticas entre ambos países el 12 de diciembre de 2022. Las cartas reflejaron de alguna forma la asimetría y las perspectivas contrastantes entre ambas naciones: Biden enfocado en el futuro, con el tono candoroso y optimista de la “conexión cultural e interpersonal profunda”, “la alianza perdurable”, los diálogos de alto nivel en economía y en seguridad y la cumbre de líderes a celebrarse en febrero. López Obrador entre tanto, en el pasado, las referencias históricas y los desafíos.

  • Este aniversario y el albor de un tercer siglo de relaciones lleva a repensar el ángulo regional de los retos geopolíticos del mundo marcado por la pandemia — la “década peligrosa” como la ha llamado Richard Haass. Vienen a cuento dos referencias útiles, entre muchas: por una parte, el análisis publicado en noviembre por McKinsey de 30 cadenas productivas, 6 mil productos comercializados globalmente y tendencias económicas. Por la otra, El mito de la globalización, el libro más reciente de Shannon O’Neil, publicado en octubre en torno a las tendencias de regionalización y al enorme potencial para México del realineamiento de cadenas de producción y suministro (“nearshoring”). Lo comentamos con ella y con Will Hurd en un conversatorio que conduje en septiembre en la Ciudad de México. En el contexto que ambas fuentes esbozan, las relaciones entre México y EE.UU cobran mayor relevancia y las proyecciones apuntan a oportunidades para nuestra vecindad si atendemos las lecciones pertinentes del pasado.
  • Al repasar las primeras 17 décadas de la relación diplomática entre ambos países no encuentra uno mucho qué celebrar. En particular, el arranque fue poco prometedor. La gestión del primer enviado y ministro mexicano durante el fugaz Primer Imperio duró cinco meses y resultó infausta, por decir lo menos. De entrada, José Manuel Zozaya llevaba un mandato imposible de cumplir dadas las circunstancias.

La recepción relativamente cordial que le ofreció el Presidente Monroe en la Casa Blanca el 12 de diciembre de 1822 fue posiblemente el único momento feliz para Zozaya, como se deduce de sus informes posteriores. La rebelión de Santa Anna en Veracruz a principios de ese mes, el Plan de Casa Mata dos meses después y el colapso del Imperio de Iturbide en marzo, además de la lentitud con la que se recibían los comunicados y noticias, hicieron de ese episodio algo tan breve como improductivo. De llevarse a la pantalla hoy, sería más propicio como telenovela cursi que como serie de Netflix; para colmo de la ironía, Zozaya había nacido un 4 de julio…

Las negociaciones comerciales y de límites se demorarían años, en el contexto del Tratado Adams-Onís de 1819 y del asunto ya difícil de Texas. De manera sintomática, Andrew Jackson (que sería electo Presidente seis años después) declinó ser el primer enviado a México. Y la Doctrina Monroe que apuntaba hacia una hegemonía estadounidense en la región sería esbozada en el Congreso en Washington al término de 1823, bautizada dos décadas después como “Destino Manifiesto”: Raúl Rodríguez Barocio.

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