«Con el presidente Vicente Fox se desarrollaron la Agencia Federal de Investigaciones (en la PGR) y la Policía Federal Preventiva, como parte de una secretaría de seguridad por primera vez autónoma. La AFI, encabezada por Genaro García Luna, y la PFP, por el ahora fiscal Alejandro Gertz Manero. Adversarios desde tiempo atrás, nunca se pusieron de acuerdo y sus áreas trabajaron cada una por su lado.

Cuando asumió Felipe Calderón, la Preventiva se convirtió en sólo Policía Federal bajo el mando de García Luna, que llevó consigo al equipo que tenía en la AFI. Se dijo que la PF asumiría muchas de la tareas de investigación, pero lo cierto es que la PGR, encabezada entonces por Eduardo Medina Mora, se quedó con un brazo operativo muy débil, y el Congreso (donde el presidente Calderón no tenía mayoría) no le dio a la Policía Federal los atributos y responsabilidades que demandaba el Ejecutivo: básicamente convertirla en una policía con mando único sobre todas las policías del país (o por lo menos obligar a que éstas se coordinaran con 32 mandos únicos estatales con la Federal). Ya entonces la relación entre la Defensa y la Policía Federal, y entre García Luna y el general Galván, se fue deteriorando progresivamente.
Al llegar Peña Nieto se regresó, a medias, al esquema que existía en el gobierno de Zedillo: las áreas policiales y de seguridad regresaron a la Secretaría de Gobernación, pero sin la autonomía y autarquía, incluso financiera, que tuvieron con el presidente Zedillo. Al mismo tiempo que se sucedían los mandos en la PF y cambiaban las estrategias (primero estuvo Manuel Mondragón, luego Enrique Galindo y finalmente Manelich Castilla Craviotto), crecían las presiones de las Fuerzas Armadas para que la Policía Federal fuera parte, en los hechos, de la Defensa»: Jorge Fernández Menéndez.




