Millones de empleadas domésticas en Latinoamérica no acceden de forma «efectiva» a sus derechos

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha alertado de que 1.8 millones de trabajadoras domésticas de América Latina y el Caribe no pueden acceder de forma «efectiva» a sus derechos y protecciones a causa de la «informalidad» y la «falta de cumplimiento de las leyes» que «lastran los avances normativos» sobre la materia en la región.

Las condiciones del trabajo doméstico en América Latina y el Caribe han registrado avances desde que se aprobó el Convenio 189 de la OIT hace una década, pero los datos más recientes indican que «hay un largo camino por recorrer en materia de formalización y cumplimiento efectivo de las leyes», ha precisado la organización de acuerdo a un informe.

Según la OIT, de los 14.8 millones de trabajadoras domésticas que contabilizadas en la región en 2019, el 72.3% no tiene acceso a un empleo formal, mientras 725 mil se enfrentan a niveles de protección legal «insuficientes o inadecuados», y 10 millones «carecen de cobertura por la falta de aplicación de las leyes y las políticas vigentes».

Por ello, solo son 4.1 millones las trabajadoras de este área que «pueden acceder efectivamente a sus derechos y protecciones en la realidad».

El director regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Vinícius Pinheiro, ha señalado que «la alta proporción de ratificaciones» del mencionado convenio y los «grandes» avances legales y de políticas revelan el «alto compromiso» de los países de la región «con la mejora de las condiciones laborales de las trabajadoras remuneradas del hogar».

No obstante, ha avisado, «queda pendiente la parte más decisiva», «conseguir su aplicación para hacer realidad el trabajo decente en el trabajo doméstico».

El informe ‘El trabajo doméstico remunerado en América Latina y el Caribe, a diez años del Convenio’ recoge que en once de los 24 países considerados, la jornada laboral para las trabajadoras domésticas es «similar a la ordinaria», mientras las «brechas principales» se dan en Centroamérica y República Dominicana, que solo establecen un «tiempo mínimo diario de descanso».

En la práctica, solo 4 de cada 10 trabajadoras domésticas de la región tienen una jornada de entre 35 y 48 horas semanales, mientras se aprecian extremos de más de 60 horas, que afecta a un 3.8% de las empleadas, y, por el contrario, menos de 20 horas para el 23.3%.

Proceso