“Todo comenzó en 1998. Ese año, aunque afortunadamente contaba con una amplia base de apoyo de las y los zacatecanos, el partido al que pertenecía (el PRI) se negó a respetar los procesos democráticos, llevando a cabo la imposición de otra candidatura más cercana a las élites locales empresariales y al Gobernador saliente. Al no ser respetado el proceso de elección interno, los valores en los cuales siempre he sostenido mi andar político fueron violentados, por lo que en ese momento decidí contender por la gubernatura desde la izquierda partidista”.
Así narra el Senador Ricardo Monreal Ávila su salida en 1998 del Partido Revolucionario Institucional (PRI) —en el que se desempeñó en distintos cargos administrativos como de representación popular por más de dos décadas— en su libro La infamia (MAPorrúa), publicado en el año 2020, en el cual denuncia el intento de cometer un fraude en su contra y la intervención irregular del entonces Presidente Ernesto Zedillo.
Este discurso guarda similitudes con la actual postura del Senador de reconsiderar su permanencia en Morena al no figurar entre los posibles candidatos presidenciales y poner en duda el proceso de elección interno, una posición que ya adoptó en el pasado reciente como cuando en 2017 no le favoreció la candidatura a la Ciudad de México, acusó falta de transparencia en la encuesta que ganó Claudia Sheinbaum y se acercó a la oposición. Al final su reclamo le permitió negociar con el Presidente Andrés Manuel López Obrador una posición: ser el líder del partido en el Senado.
De hecho, en su libro recuerda que quien le abrió la puerta para la candidatura de la izquierda al gobierno de Zacatecas —en el cual se desempeñó de 1998 a 2004 y que ahora encabeza su hermano David Monreal, cobijado por Morena — fue Andrés Manuel López Obrador, con el cual ha tenido en los últimos meses diferencias importantes que lo han llevado a decirse relegado y acusar que “no hay piso parejo”.
El Senador Monreal ha manifestado en más de una ocasión su desacuerdo con el proceso interno en Morena para la designación de la candidatura para 2024. Aunque el Presidente ha puesto sobre la mesa el método de la encuesta, Monreal y su equipo han puesto en duda la parcialidad de esta herramienta. No sólo eso, las diferencias se han extendido al plano legislativo, como cuando no respaldó la reforma que dio a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) el control de la Guardia Nacional y más reciente cuando indicó que no respaldará la Reforma Electoral “si implica regresiones”, un señalamiento similar al de la oposición.
Su posición dentro de Morena ha generado reclamos de la militancia y el Senador lo sabe. Sus pláticas con la oposición de cara a 2024 le han valido un exhorto de los dirigentes de Morena Mario Delgado y Citlalli Hernández de definirse. Incluso el Presidente en su mañanera del lunes, sin decir su nombre, se refirió a quienes “apuestan a la división”:
“Quien apuesta a la división pues ni tiene convicciones. O quien asumiera una postura de que ‘no salí, pero entonces utilizando cualquier argucia, cualquier pretexto, digo: no hay democracia en Morena, es lo mismo, yo no puedo soportar eso’, y se va, pues yo conociendo a la gente, yo creo que la gente le diría: ‘Que te vaya bien, sí, sigue tu camino’, porque la gente no está sólo por los candidatos, la gente está por el proyecto.
“Y no está demás que se hable de este tema para que nadie se confunda. Por eso es: reglas claras, que sea el pueblo el que decida. Y una vez que se haga la encuesta y salga el que esté mejor posicionado, ese o esa compañera, y apoyar, y esa y a ese compañero que salga es el que yo voy a apoyar”.
Los encuentros entre Monreal y la oposición, en realidad, se han dado desde antes de la elección de 2021, como él mismo reconoció, un proceso en el cual se le acusó ante el Presidente de haber operado a favor de la oposición, que arrebató al oficialismo la mitad de la capital, algo que él ha rechazado y calificado como “intrigas palaciegas” de la Jefa de Gobierno de Claudia Sheinbaum, la principal aspirante presidencial de Morena y con quien sostiene diferencias desde tiempo atrás.
La Jornada




