«El corazón de las reglas para definir la candidatura presidencial de Morena, aprobadas por su Consejo Nacional, no es la encuesta ni siquiera los aspirantes, sino dos puntos propuestos por el presidente Andrés Manuel López Obrador que enfrentan, por primera vez en la historia, el modelo de la alta corrupción en México: El poder del dinero y el poder del periodismo manipulador y mentiroso.
No hay antecedentes en la política, al menos en la izquierda de México, que en una contienda interna se busque frenar la influencia externa de los poderes políticos, económicos y mediáticos, en un país donde estos mismos poderes impusieron a Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, sólo por mencionar a dos casos muy recientes.
Se trata de dos puntos propuestos por López Obrador a su partido para conducir su propia sucesión que, como se los adelantó a los cuatro aspirantes de Morena el viernes 28 de abril en el Palacio Nacional, intervendrá para evitar una ruptura: “La unidad es la clave y, cuando sea el tiempo, sí me voy a meter”, les dijo.
En dos párrafos, López Obrador plantea a Claudia Sheimbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Gerardo Fernández Noroña y Manuel Velasco dos compromisos que seguramente deberán asumir también los aspirantes de Morena a gubernaturas, diputaciones, senadurías y presidencias municipales»: Álvaro Delgado Gómez.




