Munal despide el año con senda exposición-homenaje a Héctor Xavier

En el marco del centenario del natalicio del artista tuxpeño Héctor Xavier, el Museo Nacional de Arte (Munal) abrió la muestra “Héctor Xavier. Señales de vida”, en el que se hace un recorrido por más de un centenar de ilustraciones del artista, algunas de ellas en punta de plata, técnica que pulió a lo largo de su trayectoria.

Fue Carmen Gaytán, titular del Munal quien dio a conocer que la muestra cierra el año de exposiciones en el museo, y recordó la importancia de la obra de Héctor Xavier (1921-1994), quien inició sus estudios en la Escuela de Grabado y Pintura La Esmeralda y más tarde continuó como autodidacta.

A través de un recorrido de prensa realizado por Miriam Kaiser, promotora cultural, esposa del artista, y curadora de la exposición, recordó que Xavier vivió para el dibujo buscando de manera apasionada lo más cercano a la perfección, de ahí que se interesara y buscara explotar la técnica de dibujo con “punta de plata”, cuyo trazo a partir de este elemento se caracteriza por ser limpio y firme, pues no se borra, de ahí que los artistas lo consideren una técnica de pura destreza.

“Para Héctor el dibujo no era un medio (para llegar a la pintura o la escultura), era el fin, su obra tal cual, y aunque sí llegó a hacer pintura, hizo una escultura, además de gráfica, su búsqueda siempre fue el dibujo, su pasión… y a partir de ello trabajo la figura humana”.

La muestra que abarca el trabajo de Héctor Xavier entre 1940 y 1990 (tinta sobre papel y seda, acuarela, grafito y punta de plata) inicia con un autorretrato del artista de la década de los sesentas, y se mueve hacia el autorretrato de grandes plumas como Alfonso Reyes, Alejo Carpentier, Jorge Luis Borges, León Felipe, Frida Kahlo (quien fue su maestra), Armando Navarro y Salvador Aguado-Andreut.

Para después admirar dibujos que publicó en sus inicios en el diario El Nacional y más tarde en Revistas de Revistas, Diálogos y para distintos libros como “Poesía en voz alta”, además de otras publicaciones como programas de mano, e incluso trazos de la vida cotidiana hechos en servilletas que al ser cuidadosamente guardados por Kaiser cobran vida décadas después.

Como parte del interés del artista en el movimiento del cuerpo humano también se muestran algunos de su trabajos con los cuales capturó a bailarines, así los brazos, los torzos y los vuelos de las faldas quedaron en tinta y punta de plata para la historia, además de algunos dibujos de interés de su serie erótica en la que se puede ver el aparato reproductor masculino y el hombre y una mujer unidos en cuerpo y tinta.

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