«Hoy se cumplen 30 años del asesinato del cardenal Posadas Ocampo. Finalmente, seis presidentes después, y más de una docena de procuradores, la investigación que encabezó el fallecido Jorge Carpizo como procurador general de la República se ha mantenido: el cardenal fue asesinado en el estacionamiento del aeropuerto de Guadalajara por sicarios de los Arellano Félix (en el atentado incluso participaron Ramón, que fue quien lo organizó, y su hermano Benjamín) que buscaban matar a un narcotraficante entonces poco conocido, pero con el que estaban en guerra, sobre todo en Sinaloa y Baja California, Joaquín El Chapo Guzmán.
Tenían información de que El Chapo llegaría en un Grand Marquis blanco, alguien les avisó que estaba entrando al estacionamiento y dos sicarios acribillaron a los dos ocupantes: no era El Chapo, que observó un par de coches detrás todo lo sucedido y huyó corriendo por las pistas del aeropuerto de Guadalajara.
El cardenal Posadas iba a recibir al nuncio apostólico Girolamo Prigione, que llegó al aeropuerto casi al mismo tiempo en que se producía el atentado. El Chapo huyó, pero poco después fue capturado por primera vez en Guatemala, traicionado por militares guatemaltecos que tenía comprados. Los Arellano huyeron, pero casi todos los que participaron en el atentado, incluyendo a Ramón Arellano, fueron asesinados, Benjamín detenido»: Jorge Fernández Menéndez.




