«No me arrepiento de mi hija, sino de haber asumido el rol de madre»: la ambivalencia de la maternidad sigue siendo tabú

Pero sus esperanzas iban más allá, especialmente cuando miraba a las madres de su círculo social. También quería emularlas de otras maneras: comidas caseras, casas impecables, horarios de siesta.

Cuando tuvo a su hija en 2014, Ward se encontró, en su mayor parte, capaz de ser madre como había esperado.

Dos años después tuvo a su hijo y tenía problemas para amamantarlo. El bebé no dormía más de dos horas seguidas. Parecía tener dolor.

«Sentí que no podía satisfacer sus necesidades de comida, sueño o comodidad», dice Ward, que vive en Ontario, Canadá.

«No podía estar a la altura de los estándares que me había fijado. Y todo simplemente se vino abajo», agrega.

Más que nada, sintió rabia. El resentimiento se trasladó hacia su pareja, sus hijos e incluso completos extraños; cualquiera que pareciera estar pasando por un momento más fácil que ella. Entonces sintió vergüenza por sentirse así.

«Pasaron unos cinco meses de ser madre de dos hijos cuando finalmente me miré al espejo y no pude reconocerme física, emocional y mentalmente», cuenta Ward. «Dije: ‘Esta no soy yo. Esta no es quien soy. No es quien quiero ser. No es quien esperaba ser'».

BBC