El viejo y recurrente método de mandar oficios y exhortos no tiene ningún efecto, sólo simula que se toman cartas en el asunto, opinó ayer el arqueólogo Leonardo López Luján respecto a la subasta de piezas prehispánicas que realizó con éxito la casa Christie’s de París, sin hacer el mínimo caso a las cartas de enérgica protesta enviadas por el gobierno de México ni a la campaña en redes sociales que lanzó la Secretaría de Cultura federal para suspender la venta.
La puja se realizó en tiempo y forma, con decenas de coleccionistas prestos a lanzar sus ofertas en pos de obras mayas, mixtecas, mexicas, huastecas o teotihuacanas que en total recaudaron más de 30 millones de euros. Incluso tuvieron comprador 11 de las 15 piezas consideradas falsas en el dictamen realizado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
En su cuenta de Twitter, López Luján, director del Proyecto Templo Mayor, comentó que la subasta de bienes culturales e históricos es un cuento de nunca acabar, un problema complejo que se debería resolver con estrategias complejas, a lo que uno de sus seguidores respondió: la cancillería debiera tener, ya no una estrategia, sino un programa de gobierno bien diseñado, con miras a recuperar nuestro patrimonio en el extranjero; si se tienen que dar concesiones a cambio, que valgan la pena, adelante.
Una pregunta rondó entre los usuarios de esa red social interesados y enojados por el tema: ¿qué podemos hacer como sociedad civil para ayudar a que este tipo de abusos no sigan sucediendo? Mientras tanto, en París, en punto de las 4 de la tarde (9 de la mañana hora de México) comenzó sin contratiempos la subasta en la que una importante hacha maya, fechada entre los años 550-950 dC (lote 45) fue el objeto más caro, vendido en 692 mil euros, cuando lo estimado era 225 mil euros.
Según Christie’s, el origen de esa pieza es la Colección John A. Stokes, Nyack de Nueva York, luego pasó a una colección privada europea, adquirida en 1970 y transmitida por herencia.
En el análisis que realizó el INAH de las obras ofertadas, se describe a esta pieza como una escultura antropomorfa elaborada en roca metamórfica mediante percusión, desgaste y pulido. Representa un personaje contorsionado que sostiene una serpiente en los brazos. Los rasgos de la pieza corresponden al estilo maya, es de manufactura prehispánica, procede de la región maya al sur de Mesoamérica y data del periodo clásico (200 al 600 dC). Por lo anterior, la pieza forma parte del patrimonio arqueológico de México. Fue valuada por el instituto en 5 millones 285 mil 430 pesos.
Al concluir la puja parisina, la Secretaría de Relaciones Exteriores difundió un comunicado en el que, de nueva cuenta, condenó enérgicamente la comercialización de bienes prehispánicos.
La dependencia afirmó que el gobierno de México colabora con Francia a fin de combatir el tráfico de bienes culturales por todos los medios a su alcance y de sensibilizar a las casas de subastas acerca del atentado histórico que cada una de estas ventas supone. Se espera que la disposición del gobierno francés resulte en la disminución de la comercialización de bienes culturales mexicanos en ese país.
La Jornada




