«La caída de Ovidio “N” estará muy presente en el encuentro entre los mandatarios de México, Estados Unidos y Canadá.
No es Ovidio el principal líder del cártel de Sinaloa o el más importante introductor de fentanilo ilegal en la Unión Americana, que sufre más de cien mil muertos por sobredosis, sobre todo de fentanilo, cada año. Pero sí es una pieza clave en la estructura del grupo criminal de los Chapitos, junto con sus hermanos Iván Archivaldo (aparentemente el líder de ese grupo) y Jesús Alfredo. Otro hermano, Joaquín, y uno de sus tíos, Aureliano (hermano del Chapo), son quienes, junto con Iván y Ovidio, lideran este grupo que siempre consideró que eran los legítimos herederos de El Chapo desde que éste fue deportado a Estados Unidos y recibió cadena perpetua.
Siempre hemos dicho que el Cártel de Sinaloa no es una organización vertical, en realidad desde décadas atrás, desde las épocas de Amado Carrillo, se mueve como una suerte de holding, con varias empresas criminales asociadas que tienen intereses comunes, pero en muchos casos también divergencia y enfrentamientos.
En el pasado, esas divergencias propiciaron la más cruda de las guerras cuando los grupos de Sinaloa se rompieron en tres vertientes: por una parte los Beltrán Leyva, por la otra el Cártel de Juárez. Esos dos grupos se aliaron a su vez con los Zetas para tratar de aniquilar a los de Sinaloa, encabezados entonces por El Mayo Zambada, El Chapo Guzmán y El Azul Esparragoza. Ellos se impusieron en esa guerra criminal y se consolidaron como la agrupación más fuerte de México, pero desde la caída de El Chapo y la aparente muerte de El Azul, supuestamente por causas naturales, El Mayo Zambada, un hombre que supera los 70 años y que nunca ha sido detenido, se convirtió en el principal factor de poder en el cártel y creo que en el crimen organizado en México»: Jorge Fernández Menéndez.




