A 20 días de que iniciara la invasión rusa contra Ucrania, la economía del Kremlin cada vez reciente más el costo de la guerra. Para la población rusa el conflicto les complicó su día a día con el cierre de los bancos occidentales y la suspensión del sistema de tarjetas como Visa o Mastercard, pero también han visto encarecer los insumos de canasta básica y comienza a subir el desempleo.
Los ciudadanos rusos, que ahora no pueden gastar en McDonald’s, Starbucks, Nike o Ikea tampoco pueden convertir el dinero que tienen en moneda extranjera. Medios internacionales han reportado que hay largas filas en los cajeros automáticos, pero con poca posibilidad de éxito de cambiar sus rublos rusos, que hasta ahora se han depreciado hasta en un 40 por ciento en lo que va del 2022. Y es que los costes militares de la guerra se han visto agravados por un nivel de sanciones internacionales sin precedentes.
Mientras, la Unión Europea tiene previsto reducir drásticamente su dependencia energética de Rusia, mientras que Estados Unidos y el Reino Unido han comenzado a reducir gradualmente sus propias importaciones.
Declaraciones de ciudadanas y ciudadanos rusos a Associated Press exponen que las sanciones internacionales que ha acarreado la guerra han repercutido en su vida diaria.
Irina Biryukova, en Yaroslavl, una ciudad ubicada a unos 250 kilómetros al noreste de Moscú, dijo que sólo pudo depositar una cantidad limitada de dinero a su cuenta de banco a través de los cajeros automáticos.
Los precios de los alimentos, según algunos negocios, han empezado a subir.
“Todos los principales ingredientes con los que preparamos nuestros productos han subido de precio entre un 30 por ciento y un 40 por ciento”, dijo Ilya Oktavin, que dirige el servicio de entrega a domicilio en un bar de sushi en la ciudad de Perm.
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